
Es ser esa que se esparce y vuela; que se adhiere a la piel como lengua en beso y ahí se queda. La que puede ser fría o caliente, cuando la abrazan se amolda o cuando la lleva el viento puede volar rebelde. Puede ser volátil, insoportable, áspera e incómoda, como las bofetadas a la conciencia; puede ser suave, blanda y fundirse con las aguas de todos los mares. A menudo, como otras, me despierto de arena.

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